He vuelto
Vuelvo de las tierras romanas y ya que he cogido fuerzas para sacar mi máquina de escribir. Mi master me ha fustigado públicamente y solo quiero decir que me lo merezco. Perdonarme.
Bueno que os voy a contar de Italia esa tierra en la que seguro vuelves con cinco kilos de más solo por la pasta y la carne (principales platos de todo menú). No va de coña porque el itálico medio no concibe una comida (comida o cena) sin pasta.
Lo primero que te das cuenta nada más llegas a Roma es su tráfico. Es lo más caótico que he visto en mi vida, un verdaderamente se plantea para qué servirá los semáforos en esta ciudad. Mientras cruzas una moto casi te atropella y otros coches se saltan el disco con lo que te quedas en medio de un marabunta de vehículos enloquecidos y solo te queda correr.
Lo segundo que te das cuenta es que vas a tener que andar un huevo. Allí las distancias son bastantes grandes (al menos en el casco antiguo) y si quieres ver todo tienes que ir más o menos deprisa. Claramente no me dio tiempo para ver todo pero si muchas cosas importantes.
Bueno me alegra volver a estar on-line otra vez.
Arigato gozaimasu
